El turismo de compras transforma la oferta hotelera

04/09/2026 | 0:57 | Un estudio del Tourism and Society Think Tank analiza cómo los hábitos de compra pueden ayudar a hoteles y destinos a personalizar servicios y mejorar la experiencia.
 

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El turismo de compras gana espacio dentro de la experiencia de viaje y plantea nuevas oportunidades para la hotelería. Las decisiones que toman los visitantes al momento de comprar permiten conocer mejor sus prioridades y necesidades, pero también ofrecen información para diseñar servicios más personalizados y conectar el alojamiento con otros componentes del destino.

Así lo plantea un estudio sobre “Hotelería y Turismo de Compras: oportunidades para el sector hotelero”, elaborado por el Tourism and Society Think Tank. El trabajo contó con la participación de profesionales del sector hotelero de América Latina, Europa y Estados Unidos.

El análisis señala que el comportamiento de compra no debe interpretarse únicamente como una fuente de gasto. Factores como la conveniencia, el ahorro de tiempo, la confianza, el descubrimiento y la percepción de valor también intervienen en la manera en que los viajeros organizan su estadía y evalúan los servicios recibidos.

Compras que amplían la experiencia

El turismo de compras puede constituir el motivo principal de un viaje, formar parte de un itinerario previamente definido o surgir de manera espontánea durante la estancia. En cualquiera de estos casos, la actividad comercial suele estar vinculada con otras necesidades.

Un visitante que se desplaza hacia una zona comercial puede requerir información sobre transporte, estacionamiento, horarios, gastronomía, clima o propuestas de ocio. Para los hoteles, conocer estas demandas representa una posibilidad de ampliar su papel y facilitar la planificación diaria de sus huéspedes.

En este contexto, la información sobre el destino adquiere valor como parte del servicio. Los equipos de recepción y conserjería pueden aportar recomendaciones específicas sobre zonas comerciales, horarios de mayor conveniencia o establecimientos adecuados para distintos perfiles de viajeros.

El valor también está en ahorrar tiempo

La comodidad aparece como uno de los aspectos centrales. La experiencia hotelera ya no se limita al confort de la habitación o a la rapidez del check-in. También incluye la capacidad del establecimiento para reducir dificultades y ayudar al visitante a aprovechar mejor su tiempo.

Una recomendación precisa para llegar a un centro comercial, una alternativa de transporte o una propuesta gastronómica cercana pueden contribuir a mejorar la percepción general del viaje. Para ello, el conocimiento actualizado del entorno resulta fundamental.

El turismo de compras también puede generar un efecto sobre otros servicios. Un viajero que llega atraído por una determinada oferta comercial puede extender su estadía, visitar atractivos culturales, reservar restaurantes o incorporar actividades locales a su itinerario.

Esta conexión abre oportunidades para que hoteles y destinos desarrollen alianzas con comercios, restaurantes, empresas de transporte, oficinas de turismo y operadores de actividades. Más que limitarse a descuentos o promociones, estas asociaciones pueden facilitar recorridos integrados para los visitantes.

Personalización y capacitación

La capacitación de los equipos hoteleros aparece como otro aspecto relevante. Los huéspedes suelen recurrir al personal del establecimiento para obtener información sobre el destino y una recomendación adaptada a sus intereses puede generar mayor confianza que una respuesta general.

Comprender los hábitos de los viajeros también permite anticipar necesidades operativas relacionadas con el almacenamiento de equipaje, el estacionamiento, el transporte o los servicios gastronómicos.

El concepto de valor, además, excede el precio. Aunque las diferencias comerciales o fiscales pueden influir en las decisiones de compra, también cuentan el tiempo ahorrado, la reducción de desplazamientos y la posibilidad de contar con información confiable.

El estudio del TSTT plantea así una evolución en la relación entre hotel y destino. El viajero tiende a percibir el alojamiento, el comercio, la gastronomía y el ocio como partes de una misma experiencia. Para la hotelería, comprender esa mirada puede permitir desarrollar una propuesta más conectada con el territorio y con las necesidades concretas de cada visitante.


 

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