México suma viajeros mientras el Caribe pierde dinamismo turístico
Las llegadas internacionales crecen un 6,3% hasta agosto, pero Quintana Roo afronta menos turistas, cancelaciones aéreas y una oferta hotelera superior a la demanda.
México mantiene una evolución positiva en la llegada de viajeros internacionales, aunque el crecimiento no se distribuye de manera uniforme entre sus destinos. Mientras las estadísticas nacionales reflejan un incremento de visitantes durante los primeros ocho meses de 2026, el Caribe mexicano enfrenta dificultades vinculadas a la conectividad aérea, la ocupación hotelera y el gasto turístico. Según la Encuesta Internacional de Viajeros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México recibió 67,69 millones de viajeros internacionales entre enero y agosto, un 6,3% más que en el mismo período de 2025. Dentro de ese total, los turistas sumaron 32,68 millones, con un crecimiento interanual del 3,9%. Sin embargo, el gasto total alcanzó los 24.152 millones de dólares, apenas un 0,9% por encima del año anterior. La diferencia entre el aumento de las llegadas y el de los ingresos plantea interrogantes sobre el rendimiento económico del crecimiento turístico. Agosto mostró resultados más favorables. El país registró 7,99 millones de viajeros internacionales y un gasto de 2.409 millones de dólares, un 7% más que doce meses antes. Además, el gasto promedio por turista pasó de 1.102 a 1.270 dólares, un incremento del 15,2%. La Secretaría de Turismo atribuyó estos resultados al atractivo de la gastronomía, las tradiciones y la cultura mexicanas. La situación presenta otro panorama en el Caribe mexicano. Durante su comparecencia ante la Comisión de Turismo de la legislatura estatal, el secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto Riestra, reconoció los efectos de las cancelaciones de vuelos, la menor ocupación hotelera y la caída del gasto turístico. El funcionario señaló que el destino necesita mejorar sus resultados, aunque rechazó que el escenario constituya una crisis. Entre los factores que condicionan la actividad mencionó el encarecimiento del combustible de aviación, los cambios en la programación de las aerolíneas, la inseguridad y la llegada de sargazo a las costas. También apuntó a la incertidumbre internacional y a la percepción de inseguridad como elementos que pueden afectar la decisión de viajar. A estas dificultades se suma el cierre de la aerolínea Spirit en mayo, que habría retirado cerca de 500.000 asientos del mercado, según las cifras expuestas en el balance sectorial. Uno de los principales desafíos estructurales es el crecimiento de la oferta de alojamiento. En la última década se incorporaron alrededor de 43.000 habitaciones hoteleras, un volumen que, según Cueto Riestra, supera la demanda actual y requiere una estrategia que vaya más allá de las campañas promocionales. Las autoridades respaldan sus acciones con una inversión superior a los 162 millones de pesos. La conectividad también genera preocupación. Informaciones de medios especializados apuntan a la cancelación de la ruta de American Airlines desde el aeropuerto de Tulum hacia Estados Unidos, después de movimientos similares de Aeroméxico y Volaris. La pérdida de enlaces limita las alternativas para los viajeros y dificulta la consolidación de esa terminal como complemento del aeropuerto de Cancún. De cara a la temporada de invierno, las autoridades mantienen expectativas de recuperación, apoyadas en la reanudación de rutas aéreas, especialmente en Cancún y Tulum. El desafío será convertir el aumento de visitantes en mayores ingresos para hoteles, restaurantes y negocios locales. Diversificar los mercados emisores, reforzar la oferta cultural y gastronómica y proteger el entorno natural aparecen como líneas de trabajo para reducir la dependencia de la conectividad y de la demanda de sol y playa. Los próximos meses permitirán evaluar si la recuperación prevista llega a tiempo para la temporada alta.Quintana Roo reconoce dificultades en sus destinos
Más hoteles y menos conectividad aérea
