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LATAM vuelve a escena con aval para cabotaje

El Gobierno autorizó a LATAM a operar vuelos domésticos en Argentina bajo el esquema de cielos abiertos. La medida habilita futuras rutas, aunque no implica un regreso inmediato.

La posibilidad de que Latam Airlines vuelva a operar vuelos de cabotaje en Argentina volvió a instalarse en la agenda del sector turístico y aeronáutico tras una reciente decisión del Gobierno nacional. A través de una disposición publicada en el Boletín Oficial, la Subsecretaría de Transporte Aéreo autorizó a la aerolínea chilena a explotar servicios aéreos regulares y no regulares de pasajeros y carga, tanto en rutas domésticas como internacionales.

La habilitación le permite a Latam acceder al mercado interno argentino sin restricciones en cuanto a destinos, frecuencias o tipo de aeronaves, dentro del marco que establecen los acuerdos bilaterales vigentes y la normativa aeronáutica local. La medida se enmarca en la política de cielos abiertos que impulsa el Ejecutivo, con el objetivo de ampliar la conectividad aérea, incrementar la oferta de vuelos y fomentar la competencia en el sector.

Tras la publicación de la disposición, la compañía aclaró que la autorización no implica el lanzamiento inmediato de nuevas rutas ni una decisión operativa en el corto plazo. En un comunicado, Latam explicó que la aprobación “establece un marco regulatorio más ágil” para evaluar posibles proyectos futuros, sin que exista por el momento un plan concreto para retomar vuelos de cabotaje en el país.

La noticia reavivó el recuerdo del rol que tuvo la aerolínea en el mercado doméstico argentino durante más de una década. Entre 2005 y 2020, Latam operó vuelos de cabotaje a través de su filial local, posicionándose como la segunda aerolínea del país detrás de Aerolíneas Argentinas. Al momento de su salida, concentraba cerca del 20% del mercado, contaba con unos 2.000 empleados y conectaba 12 destinos dentro del territorio nacional.

El retiro se produjo en el contexto de la pandemia de COVID-19, en un escenario que la empresa definió entonces como inviable desde el punto de vista operativo y económico. “Con las actuales condiciones de la industria local, agravadas por la pandemia, no se visualiza la viabilidad de un proyecto sustentable”, había señalado Latam al anunciar el cese de operaciones de su filial argentina, decisión que implicó también la cancelación de la mayoría de sus vuelos internacionales con matrícula local.

Desde entonces, el grupo mantuvo presencia en el país únicamente a través de vuelos internacionales operados por otras filiales, principalmente desde y hacia Chile, Brasil y Perú. La nueva autorización, en ese sentido, no supone un regreso automático, pero sí elimina una de las barreras regulatorias que había quedado vigente tras su salida del mercado interno.

La Disposición 46/2025 habilita a Latam, como aerolínea designada por la autoridad aeronáutica chilena, a operar servicios con derechos de tráfico de hasta novena libertad del aire. Este marco surge de los acuerdos bilaterales firmados entre Argentina y Chile en 1996 y 2022, y del memorándum de entendimiento suscripto en abril de 2024. El texto oficial destaca además que la compañía acreditó el cumplimiento de los requisitos legales y administrativos exigidos por la normativa argentina.

La autorización contempla la posibilidad de operar vuelos de cabotaje e internacionales, incluso con aeronaves de gran porte, y sin límites en frecuencias o destinos. El procedimiento incluyó la notificación formal a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), como parte del proceso administrativo correspondiente.

En paralelo, el Gobierno también habilitó a Latam a realizar combinaciones internacionales de pasajeros y carga en rutas específicas, como el tramo Santiago de Chile–Río de Janeiro–Buenos Aires, una señal adicional del interés oficial por facilitar la operatoria regional.

Para el turismo, la eventual vuelta de Latam al cabotaje abre expectativas en términos de mayor conectividad, competencia y opciones para los viajeros. Aunque por ahora no hay fechas ni rutas confirmadas, la decisión marca un cambio de escenario y deja abierta la puerta a un posible regreso de un actor que tuvo un peso relevante en la aviación comercial argentina.