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Estados Unidos pierde turistas extranjeros y preocupa al sector

Las previsiones apuntan a dos millones menos de visitantes internacionales en 2026, una tendencia que afecta a las aerolíneas y amenaza los ingresos turísticos.

Estados Unidos afronta un año complejo para el turismo receptivo. Las previsiones para 2026 apuntan a una pérdida de aproximadamente dos millones de visitantes internacionales respecto de 2025, una tendencia que genera preocupación entre las aerolíneas, los hoteles, los parques temáticos y los comercios que dependen del gasto de los viajeros extranjeros.

Los datos disponibles hasta julio reflejan una disminución del 4,7% en las llegadas internacionales frente al mismo período del año anterior. Además, el turismo receptivo continúa un 20% por debajo de los niveles registrados en 2019, antes de la pandemia. Estas cifras evidencian que la recuperación del mercado internacional todavía enfrenta dificultades, pese al peso de Estados Unidos como uno de los principales destinos turísticos mundiales.

Canadá reduce sus viajes hacia Estados Unidos

Uno de los retrocesos más significativos corresponde al mercado canadiense. La llegada de visitantes de Canadá cayó un 23% en dos años, una evolución que representa un impacto económico considerable para Estados Unidos. Las estimaciones citadas en el sector sitúan en unos 20.000 millones de dólares anuales las pérdidas asociadas a esta reducción.

Canadá constituye uno de los principales mercados emisores de turistas hacia territorio estadounidense. Por ello, los cambios en las preferencias de sus viajeros tienen consecuencias directas sobre los destinos, los establecimientos hoteleros y las empresas de servicios. Parte de estos turistas optan por vacacionar en otros países o permanecer en su lugar de residencia, en un contexto condicionado por factores económicos y políticos.

La disminución de las llegadas internacionales también afecta a los negocios que dependen del consumo turístico. El alojamiento, la gastronomía, el transporte, las actividades recreativas y las compras forman parte del gasto que realizan los visitantes durante su estancia. Cuando se reduce ese flujo, el impacto se extiende más allá de los principales atractivos turísticos y alcanza a pequeñas empresas y comercios locales.

Las aerolíneas siguen de cerca la evolución

El retroceso del turismo internacional también plantea desafíos para las compañías aéreas, especialmente en las rutas transfronterizas y transatlánticas. Una menor demanda puede afectar la ocupación de los vuelos y obligar a las empresas a revisar sus previsiones comerciales.

Delta Air Lines aparece entre las compañías observadas por los analistas ante este escenario. Un informe publicado a principios de octubre situó sus acciones en torno a los 84 dólares y estimó una capitalización bursátil cercana a los 55.300 millones de dólares. El análisis también destacó sus indicadores de rentabilidad, aunque advirtió sobre los riesgos que podría representar una demanda internacional inferior a la esperada.

La evolución bursátil no depende exclusivamente del turismo receptivo, pero las expectativas de crecimiento y los resultados de las compañías pueden verse condicionados por los cambios en los hábitos de viaje.

La competencia entre destinos gana importancia

La pérdida de visitantes también abre oportunidades para otros mercados. México, el Caribe y diferentes destinos europeos y asiáticos pueden captar parte de los viajeros que deciden modificar sus planes. En este contexto, los precios, la conectividad, los requisitos de entrada y la percepción de seguridad influyen en la elección final.

Para Estados Unidos, recuperar el dinamismo del turismo internacional exige prestar atención a sus principales mercados emisores y reforzar la promoción en el exterior. También resulta relevante facilitar los procedimientos de entrada y transmitir una imagen de bienvenida a quienes eligen el país para sus vacaciones.

Las próximas estadísticas permitirán determinar si el descenso responde a una coyuntura temporal o anticipa una tendencia más prolongada. Mientras tanto, el sector deberá afrontar un escenario en el que la posición de un destino depende tanto de su oferta turística como de su capacidad para mantener la confianza de los viajeros internacionales.