Turismo enfrenta brecha digital ante avance acelerado de IA
Un informe advierte que más de la mitad de las empresas turísticas necesitan formación en inteligencia artificial para adaptarse a nuevos hábitos de búsqueda y consumo digital.
La transformación digital del turismo atraviesa una nueva etapa marcada por el avance de la inteligencia artificial. Un informe de Wheresight revela que el 57% de las empresas del sector identifica la formación práctica en IA como su principal necesidad para adaptarse a un entorno en constante cambio, donde la forma de planificar viajes evoluciona de manera acelerada. El estudio, basado en entrevistas y análisis del mercado en Estados Unidos, advierte sobre una creciente brecha en la adopción de estas tecnologías, especialmente entre las organizaciones de marketing de destinos (DMO). Mientras algunas compañías avanzan en la incorporación de herramientas digitales, otras aún se mantienen al margen, lo que podría afectar su competitividad en el corto plazo. Durante años, la visibilidad de los destinos turísticos ha dependido en gran medida de su capacidad para atraer tráfico hacia sus sitios web mediante buscadores y redes sociales. Sin embargo, este modelo comienza a perder relevancia frente al avance de plataformas basadas en inteligencia artificial que ofrece respuestas directas a los usuarios. Herramientas como ChatGPT, Google AI Overviews, Gemini y Perplexity permiten generar recomendaciones, itinerarios y resúmenes sin necesidad de acceder a páginas oficiales. Este cambio impacta de forma directa en la dinámica del sector. La reducción del tráfico web, la fragmentación de los procesos de reserva y la pérdida de control sobre la narrativa de los destinos son algunos de los efectos señalados en el informe. En este contexto, las empresas turísticas enfrentan el desafío de redefinir sus estrategias digitales para mantenerse relevantes. Los datos reflejan un escenario heterogéneo. Si bien el 51% de las compañías ya explora el uso de herramientas de inteligencia artificial, un 41% aún no las utiliza ni prevé hacerlo en el corto plazo. Esta diferencia marca una brecha que podría ampliarse en los próximos 12 a 24 meses, generando riesgos como la pérdida de visibilidad, la dependencia de contenidos de terceros o posibles impactos en la reputación debido a información inexacta. Entre los principales obstáculos para la adopción de la IA se destacan la sobreoferta de soluciones disponibles, las limitaciones presupuestarias y la falta de personal capacitado. A esto se suma la percepción de riesgo asociada a la implementación de nuevas tecnologías y un temor creciente a la obsolescencia, más vinculado a la adaptación profesional que a la pérdida directa de empleo. Frente a este panorama, el informe propone un modelo de madurez en inteligencia artificial compuesto por cuatro etapas. La primera es la concienciación, centrada en la formación básica; la segunda, la experimentación, que implica pruebas controladas; la tercera, la adopción, orientada a integrar estas herramientas en los procesos de marketing y gestión; y la cuarta, la madurez, que supone un uso estratégico de la IA en todo el ecosistema del destino. Desde la compañía destacan que el foco no debe estar en incorporar todas las herramientas disponibles, sino en desarrollar capacidades internas y avanzar de manera progresiva. La adopción de la inteligencia artificial, sostienen, requiere una visión estratégica alineada con los objetivos comerciales y una comprensión clara de sus aplicaciones prácticas. En un escenario donde los hábitos de los viajeros cambian con rapidez, la capacidad de adaptación tecnológica se consolida como un factor determinante. El sector turístico enfrenta así el desafío de cerrar la brecha digital y aprovechar el potencial de la inteligencia artificial para mejorar su competitividad, optimizar la experiencia del usuario y sostener su posicionamiento en un mercado cada vez más dinámico.
